lunes, 30 de julio de 2012

El Gamer Maltés - Gipf, Peters, Imperios y Ritmo en Bolas (WTF!!??)

El día comenzó de manera extraña cuando el detective Toshiro Budini se olvidó su sombrero en un taxi. Parecía un incidente como cualquier otro, pero él sabía que detrás de eso se escondía la mafia de las heladeras. Sus sospechas eran bien fundadas. Al llegar al departamento de la víctima, el reconocido actor Eduard MacPeluf, se enteró de sus famosos labios el destrozo que la mafia de las heladeras había efectuado en su casa. No obstante su preocupación, el actor no era capaz de apagar su carisma natural, que emanaba hacia el grupito de admiradoras en paños menores que daban vuelta por su domicilio, semi ebrias y en estado lamentable. El detective Budini, asqueado por tamaña decadencia, apenas sintió los pechos de una o dos de las admiradoras.
En el departamento de MacPeluf se encontraba el fiscal de distrito, Giovanni Eurogiocchi, un amigo de parranda de MacPeluf de sus años de universidad. Al parecer MacPeluf tenía un par de secretos que enterrar, y esto no era un asunto para la policía. Por eso me habían llamado. Las piezas comenzaban a encajar unas con otras.


Al fiscal de distrito le gustaba charlar del caso utilizando piezas abstractas, como si se tratara de un juego. Una mente enferma, a la cual el detective siguió la corriente sólo por ver a dónde lo llevaba. Resultó de mucha utilidad, para sorpresa de Budini, y al final de la partida ya se hacía una idea de cuál era el secreto a esconder. La pila de fichas de Giovanni Eurogiocchi en poder del detective, además de su rostro compungido, le dijeron al detective que había averiguado más de lo que el fiscal quería. Sus palabras lo traicionaban.
Mientras tanto, el rutilante actor se esmeraba en hacer sentir cómodos a sus huéspedes, trayéndoles los más finos elixires, fijándose de que nunca les faltara nada. Pocos minutos después, llegó al departamento el conocido capo mafia de la zona oeste, Vittorio Di Santa María Novelli. Un hombre sangriento, pero que había compartido los mismos años de formación y de debaucherie con los dos antemecionados sujetos. En resumen, un tipo de cuidado, al que mejor no andar molestando con pequeñeces.


Impuso su agenda: decidir el curso de acción a través de una dramatización de la época del Zar en San Petersburgo. La 45 que llevaba en su costado los disuadió se señalarle la demencia de su plan, así que no les quedó más opción que sentarse y buscar la manera de conseguir las cartas que necesitában para llegar al fondo del asunto.
A pesar de que quería meterle miedo, Budini no se dejó amedrentar. Él también llevaba un pedazo de fierro en el costado de su pantalón, y si las cosas se ponían feas, se aseguraría de usar al bonito actor como escudo humano mientras huía disparando. Detective que escapa sirve para tomarse un whisky en la fonda de la esquina, es lo que decía mi mentor cuando yo era apenas un muchacho.
La dramatización terminó con el resultado que Budini requería. Más adelante en las respuestas que los demás, soportando sus rostros de odio, comenzaba a entender que él era tan sólo un tonto, un chivo expiatorio que habían convocado para pagar la culpa de las decadencias y oscuros crímenes sexuales del actor, el fiscal y bueno, el mafioso no tenía miedo de la justicia, pero le divertía la crueldad de la idea.


Budini entonces ejecutó su movida magistral. Un juego de teatro llevado a cartas, con ritmo, y señales, diseñado para desenterrar las más profundas perversiones psicológicas. Y si bien en el proceso quedó en evidencia que Budini tenía unos cuantos esqueletos en el armario, mientras Giovanni Eurogiocchi y Vittorio di Santa María Novellis no paraban de pasarse la pelota entre ellos y reflotar siniestros recuerdos, el foco se lo llevó el actor. Porque una tras otra, sus viejas máscaras salían a flote y se caían, y los demonios de su personalidad volaban libres. Un espectáculo terrible, que asustó y marcó hasta al mafioso, con sus años de venganza a cuesta, él que creía que ya nada lo asombraba. Claro vencedor en el juego de señas, MacPeluf propuso ir atrás en el tiempo, más atrás, e involucrar un experimento psicológico pergeñado por el fiscal de distrito durante sus años de psiquiatra Mengeliano.


El nombre.... Imperios Milenarios.
La partida fue corta e intensa. Muchos murieron, otros ganaron poder, y quedó claro que los cuatro oponentes estaban en igualdad de condiciones. El mafioso, en el medio del asunto, se retiró bruscamente, cuando las cosas estaban en su punto más álgido. Temiendo una escena del Padrino 3, con helicóptero y todo, el fiscal, el detective y la estrella de cine decidieron huir cada uno a sus guaridas (incluso el actor se fue de su departamento rumbo a un escondite secreto, junto a sus admiradoras en ropa interior). A la mañana siguiente, el detective Toshiro Budini fue a comprar el diario esperando encontrar en las noticias algo que lo inculpara, algo que le hiciera pagar culpas que no tenía, pero no....
Nada, en las noticias. Nada. Apenas una nota pequeña en la página 25 acerca de una elegante reunión social en la casa de un reconocido actor, a la que habían concurrido figuras del orden público, notorios empresarios de la zona oeste, y algún que otro colado. Curiosamente, no había fotos.

viernes, 20 de julio de 2012

Jab + Neuroshima Hex + Cyclades


Un día más, un día menos!

Esta vez no hubo fotos así que habrá que usar imágenes dramatizando la situación. Empezamos jugando un doble JAB, Edu contra mi y Vic contra Ale. Una mesa parecía un hormiguero pateado mientras la otra simulaba un cálido cuarto es lectura (a interpretación cuál era cuál). En el primer partido Edu me dio paliza, clavando 4 Haymakers en el 5to round (SIN hacer trampa y SIN poner ambas manos en los Haymakers! QUE GROOOSOO!!). Me dejó con tanta vena (menos que no entendía como había pasado) que inmediatamente pedí la revancha. Digamos que aunque no fue igual, en el 5to round terminé algo así:



Pero sin la gloria y sin la minita. Y sin la música.


Después vimos de cambiar de rubro a sci-fi y jugar a Carcassonne con nukes Neuroshima Hex. Aunque perfectamente también lo podríamos haber llamado "pegarle al HQ de Vic". La verdad me gustó el NHex, de a 4 se vuelve demasiado brutal y lástima que a mitad del segundo partido vi que lo veníamos jugando mal (ni idea quién se metió a explicar las reglas sin ser llamado!). Básicamente, en vez de la habilidad de mi HQ usé la que todos deberían haber tenido, o sea mientras los otros HQ daban bonus de míseros +1 al ataque o rango o algo, el mío hacía:


Habrá que jugarlo de nuevo con las reglas bien!


Finalmente nos fuimos a la grecia mitológica y lo siento Juan, pero no me da el cuero para hacerme semejante reseña de los hechos como vos! En breve, Vic se escribió en el pecho "peguenmé" al constuir la primera Metropolis con el favor de Atena. Yo me la pasé haciendo (de nuevo) a Victor el objetivo de todos mis ataques. Ale se la pasó mendígandole plata a Apollo hasta que se cansó, conquistó todo el medio del mapa y decidió fajarme (y quedarse con MI metropolis). Edu tranfugeó con Zeus, Amado y Cristina y pagaba centavos en cada subasta. La posta del juego sin embargo esta en como usar los bichos mitológicos que van apareciendo turno a turno, la combinación de Pegaso con Poseidón y de ¿Sylph? (mover barcos 10 lugares) con Ares son inbatibles.

Lamento (y pido las disculpas apropiadas) mi subasta en el último turno que, al considerarme ya fuera del juego no pensé como mi acción afectaba al resto y sólo me enfoque en que me ayudaba. Claramente fue una decisión estúpida (no me ayudaba a ganar el juego si otro ganaba antes), y una movida así en como estaba el juego es lo mismo que dejar ganar a otro (de hecho, peor porque ni siquiera fue pensada) y no valió la pena la situación que se dio después:


El de la barra es el victorioso Victor.


Me queda el consuelo que en la situación en la que estaba Vic prácticamente tenía demasiada ventaja como para no ganar en el turno siguiente así que no fue realmente determinante mi pedo cerebral. Hablando de pedos...

Quedó por probar el First Sparks que pinta, quedará para la próxima reunión. La verdad a mi me gusta jugar un juego 4-5 veces como para gastarlo y pasar al próximo, pero con la parva de juegos que hay entre todos y los nuevos que salen se hace imposible!

sábado, 7 de julio de 2012

Imperios Milenarios - La Historia de la Civilización

Como todos saben las grandes civilizaciones del mundo antiguo eran seis. Los Godos, los Romanos, los Turcos, los Árabes, los Indios, y los Otros Indios de Más Lejos. Sobre estos últimos, la historiografía moderna no se pone de acuerdo respecto de su nombre, pues la milenaria tradición oral pudo haber utilizado para designarlos el acrónimo OIMaL, o era simplemente alguien que decía “Oí mal” el nombre, y por eso se perdió. Como sea, la presente crónica revivirá los más significativos hechos de nuestro pasado.

La historia comienza con estas civilizaciones alejadas unas de otras, pero concientes que más allá del horizonte, había bárbaros sanguinarios e ignorantes, a los que había que someter y encontrarles una función provechosa en su propio imperio (tal vez como gladiadores o recaudadores de impuestos).


La primera civilización que se atreve a surcar la enorme distancia que los separaba son los Romanos, liderados por el Magnífico Emperador César Victor Primus, que envía sus flotas a través del Mar Mediterráneo a colonizar Egipto. Esto no es bien visto por el Magnánimo Pastor Mustafá Kemal Mora, líder espiritual y terrenal de los Turcos, que esperaba visitar a Cleopatra de un momento a otro. Así que sus flotas se lanzan a conquistar el Mediterráneo Oriental, barriéndolo de cualquier tano chanta que encontraran en su camino. Este hecho viene a sostener la teoría que el hijo de César y Cleopatra no era de César, sino que era mucho más galán que su supuesto padre y de tanto en tanto podía ganar en algún juego de mesa. La otra gran potencia occidental, los Godos, avanzaban hacia el sur, a fin de acercarse a los Romanos para comerciar con ellos. Luego de varias idas y vueltas, que implicaron numerosas fundaciones y reubicaciones de colonos, los Godos finalmente encontraron un término medio entre poner su mercado en el Coliseo o en un puerto del Mar del Norte. Esta manía del Gran Kaiser Alexander, de ampliar área de delivery demasiado lejos, fue objeto de varios malentendidos, discusiones acaloradas y guerras genocidas a lo largo de la historia.

Mientras tanto, en el otro lado del mundo, el materialismo y la pomiscuidad estaban a la orden del día. Como resultado de ello, el Real Marajá Uil el-Veyi había poblado casi la totalidad del subcontinente indio y puesto a sus vástagos a laburar para procurarse sus alimentos. Esto último había sido un importante desafío, ya que por designio del Real Marajá, las vacas eran sagradas y nadie podía comer su carne. Así que para comer un pancho había que viajar miles de kilómetros hasta las tierras del Eterno Sultán Edulán Analís Paralís, quien permitía esas licencias culinarias, hasta tanto analizara si le convenía prohibirlas o permitirlas. De manera que se generó un fluido comercio entre ambas civilizaciones, y ambas prosperaron como lo hacen hasta hoy: multiplicándose y haciendo producir a sus niños.

Pero más allá del desierto, una nueva civilización hacía su aparición de la mano del Iluminado Profeta Pepé, quien se conoce que podía hablar con Dios, gracias a un misterioso artefacto que poseía, y podía negociar directamente el momento en que dejaría este mundo para reencontrarse en Su morada (“en un ratito voy mi amor”). A pesar de tales poderes divinos, al Iluminado Profeta le llevó un tiempo calcular la cantidad necesaria de cantimploras con agua para cruzar el desierto de Arabia y el Golfo Pérsico para comerciar con el Eterno Sultán. Cuando finalmente lo logró, su civilización también prosperó, y si bien no se multiplicaron (el Iluminado Profeta no adscribía a las licencias de los pueblos orientales, y mucho menos a las culinarias), recientes descubrimientos arqueológicos prueban que incluso las clases menos privilegiadas de la gente del desierto utilizaban remeras con vistosas marcas y logotipos fluorescentes.

Por otra parte, el Iluminado Profeta también había oído hablar de la belleza de Cleopatra, y aprovechando que Dios no estaba al teléfono, había incursionado a lo largo del Mar Rojo a fin de conocerla. Grande fue su decepción al llegar al delta del Nilo y encontrar en la Biblioteca de Alejandría el “Libro de las Adversidades”, donde se registraban las vicisitudes del Magnánimo Pastor Mustafá Kemal Mora en su camino a la dominación mundial. Allí se leían párrafos como “El tano me cambió a la zorra egipcia por un puerto en Sicilia. Al pedo, porque al final tengo a estos manteros alemanes ofreciéndome las mismas cosas en las peatonales de mi Capital. Parecen simples artesanos, pero dudo de sus intenciones”.

Efectivamente, las dudas del Magnífico Pastor sobre estos artesanos arios eran fundadas. Luego de enviar a los Guardianes del Harén a eliminar a unos cientos para que dejaran de llevarse piedra de su palacio para hacer estatuillas, el Kaiser Alexander envió a sus flotas a través del Mar Negro a reivindicar el derecho de su pueblo a tomar lo que ellos quieran de cualquier lugar de la tierra. La ofensiva, liderada por el mismo Kaiser y su Guardia Personal de Guerreras PanzerDominatrizen tomó tres torres de la capital turca, y con la piedra construyeron estatuillas de forma fálica en honor al Kaizer, que hasta hoy (en variados materiales) siguen siendo muy populares entre las mujeres guerreras.

Así que las sombras se cernían sobre el imperio del Magnífico Pastor Mustafá Kemal Mora, quien había predicho que sería aplastado y resucitaría (probablemente como los íberos) para cumplir la profecía. En este punto, los Indios, y los Otros Indios de Más Lejos, que ya comerciaban con teléfonos celulares de tercera generación (o algo así), sugirieron a las demás civilizaciones crear la Organización Mundial de Comercio. Así que en la primera Asamblea Mundial se repartieron los escaños de cada civilización de acuerdo a su poderío, quedando así: