sábado, 7 de julio de 2012

Imperios Milenarios - La Historia de la Civilización

Como todos saben las grandes civilizaciones del mundo antiguo eran seis. Los Godos, los Romanos, los Turcos, los Árabes, los Indios, y los Otros Indios de Más Lejos. Sobre estos últimos, la historiografía moderna no se pone de acuerdo respecto de su nombre, pues la milenaria tradición oral pudo haber utilizado para designarlos el acrónimo OIMaL, o era simplemente alguien que decía “Oí mal” el nombre, y por eso se perdió. Como sea, la presente crónica revivirá los más significativos hechos de nuestro pasado.

La historia comienza con estas civilizaciones alejadas unas de otras, pero concientes que más allá del horizonte, había bárbaros sanguinarios e ignorantes, a los que había que someter y encontrarles una función provechosa en su propio imperio (tal vez como gladiadores o recaudadores de impuestos).


La primera civilización que se atreve a surcar la enorme distancia que los separaba son los Romanos, liderados por el Magnífico Emperador César Victor Primus, que envía sus flotas a través del Mar Mediterráneo a colonizar Egipto. Esto no es bien visto por el Magnánimo Pastor Mustafá Kemal Mora, líder espiritual y terrenal de los Turcos, que esperaba visitar a Cleopatra de un momento a otro. Así que sus flotas se lanzan a conquistar el Mediterráneo Oriental, barriéndolo de cualquier tano chanta que encontraran en su camino. Este hecho viene a sostener la teoría que el hijo de César y Cleopatra no era de César, sino que era mucho más galán que su supuesto padre y de tanto en tanto podía ganar en algún juego de mesa. La otra gran potencia occidental, los Godos, avanzaban hacia el sur, a fin de acercarse a los Romanos para comerciar con ellos. Luego de varias idas y vueltas, que implicaron numerosas fundaciones y reubicaciones de colonos, los Godos finalmente encontraron un término medio entre poner su mercado en el Coliseo o en un puerto del Mar del Norte. Esta manía del Gran Kaiser Alexander, de ampliar área de delivery demasiado lejos, fue objeto de varios malentendidos, discusiones acaloradas y guerras genocidas a lo largo de la historia.

Mientras tanto, en el otro lado del mundo, el materialismo y la pomiscuidad estaban a la orden del día. Como resultado de ello, el Real Marajá Uil el-Veyi había poblado casi la totalidad del subcontinente indio y puesto a sus vástagos a laburar para procurarse sus alimentos. Esto último había sido un importante desafío, ya que por designio del Real Marajá, las vacas eran sagradas y nadie podía comer su carne. Así que para comer un pancho había que viajar miles de kilómetros hasta las tierras del Eterno Sultán Edulán Analís Paralís, quien permitía esas licencias culinarias, hasta tanto analizara si le convenía prohibirlas o permitirlas. De manera que se generó un fluido comercio entre ambas civilizaciones, y ambas prosperaron como lo hacen hasta hoy: multiplicándose y haciendo producir a sus niños.

Pero más allá del desierto, una nueva civilización hacía su aparición de la mano del Iluminado Profeta Pepé, quien se conoce que podía hablar con Dios, gracias a un misterioso artefacto que poseía, y podía negociar directamente el momento en que dejaría este mundo para reencontrarse en Su morada (“en un ratito voy mi amor”). A pesar de tales poderes divinos, al Iluminado Profeta le llevó un tiempo calcular la cantidad necesaria de cantimploras con agua para cruzar el desierto de Arabia y el Golfo Pérsico para comerciar con el Eterno Sultán. Cuando finalmente lo logró, su civilización también prosperó, y si bien no se multiplicaron (el Iluminado Profeta no adscribía a las licencias de los pueblos orientales, y mucho menos a las culinarias), recientes descubrimientos arqueológicos prueban que incluso las clases menos privilegiadas de la gente del desierto utilizaban remeras con vistosas marcas y logotipos fluorescentes.

Por otra parte, el Iluminado Profeta también había oído hablar de la belleza de Cleopatra, y aprovechando que Dios no estaba al teléfono, había incursionado a lo largo del Mar Rojo a fin de conocerla. Grande fue su decepción al llegar al delta del Nilo y encontrar en la Biblioteca de Alejandría el “Libro de las Adversidades”, donde se registraban las vicisitudes del Magnánimo Pastor Mustafá Kemal Mora en su camino a la dominación mundial. Allí se leían párrafos como “El tano me cambió a la zorra egipcia por un puerto en Sicilia. Al pedo, porque al final tengo a estos manteros alemanes ofreciéndome las mismas cosas en las peatonales de mi Capital. Parecen simples artesanos, pero dudo de sus intenciones”.

Efectivamente, las dudas del Magnífico Pastor sobre estos artesanos arios eran fundadas. Luego de enviar a los Guardianes del Harén a eliminar a unos cientos para que dejaran de llevarse piedra de su palacio para hacer estatuillas, el Kaiser Alexander envió a sus flotas a través del Mar Negro a reivindicar el derecho de su pueblo a tomar lo que ellos quieran de cualquier lugar de la tierra. La ofensiva, liderada por el mismo Kaiser y su Guardia Personal de Guerreras PanzerDominatrizen tomó tres torres de la capital turca, y con la piedra construyeron estatuillas de forma fálica en honor al Kaizer, que hasta hoy (en variados materiales) siguen siendo muy populares entre las mujeres guerreras.

Así que las sombras se cernían sobre el imperio del Magnífico Pastor Mustafá Kemal Mora, quien había predicho que sería aplastado y resucitaría (probablemente como los íberos) para cumplir la profecía. En este punto, los Indios, y los Otros Indios de Más Lejos, que ya comerciaban con teléfonos celulares de tercera generación (o algo así), sugirieron a las demás civilizaciones crear la Organización Mundial de Comercio. Así que en la primera Asamblea Mundial se repartieron los escaños de cada civilización de acuerdo a su poderío, quedando así:


3 comentarios:

  1. El Pastor Mustafá luego haría resurgir su imperio desde las cenizas, creando para ello una moderna práctica comercial consistente en llegar con una caravana, vender todo, luego sacar las hachas, recuperar los bienes, arrasar la ciudad y volver a casa con el oro y las pieles.

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  2. Estás diciendo que el juego tiene demasiado realismo? :P

    Viniendo del mismísimo Kaiser Alexander voy a tomarlo como un cumplido! :D

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  3. Es un cumplido, en plena forma!

    Y es una promesa de que siempre habrá un ojo vigía entre nuestros dos imperios....

    Muajajaja!!!!

    PD: la ultima partida no la habremos ganado, pero fuimos los que más nos divertimos con nuestras guerras anti-diplomáticas!

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